¿Por qué soy futbolero?

de MAROGAR .
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1.- ¿Cómo no voy a ser futbolero si la primera vez que vi jugar a mi equipo favorito iba de la mano de mi padre? Aquel “Día del Socio” era mi plena felicidad, un partido al año de mi club Unión Deportiva Salamanca, extinto, que permitía asistir a los niños de manera gratuita al viejo campo de “El Calvario”, allí se creaba un ambiente festivo incomparable. Un acierto histórico que tantas veces recuerdo y tanto bien mental me hace. “Valorad lo que tenéis, nunca sabes cuándo llega tu momento”. (Tito Vilanova).

2.- ¿Cómo no voy a querer al fútbol si me facilitó el entendimiento de lo que es la amistad, el compañerismo, el trabajo en equipo, la práctica épica y estética del juego, lo que me marcó una senda personal duradera…? “Para jugar al fútbol no se debe sufrir. Lo que se hace sufriendo no puede salir bien” (Rexach).

3.- ¿Cómo voy a olvidarme de los beneficios intelectuales de este juego maravilloso, con el que aprendí a ganar y a perder, después de dar por bien sentado los miles de horas dedicados a la búsqueda de la superación, cómo no a la consecución de mi felicidad emocional? “Me encanta el fútbol de lucha: días lluviosos, campos pesados y ver a los futbolistas con la cara sucia sin ganas de jugar por las próximas cuatro semanas”. (Jurgen Kloop).

4.- ¿Cómo voy a dejar de soñar con aquellas virguerías que me desvelaban, las practicaba con mi balón de badana que rezumaba grasa de caballo, descifrando sus caminos insospechados, intuyendo sus botes impensados, experimentando el máximo de trayectorias creativas, extasiándome hasta que el gol se consumaba, fin último y verdadero del fútbol…? “Ni un balón de oro vale tanto como la estima de tus propios compañeros” (Vicente del Bosque).

5.- ¿Cómo voy a renegar de un deporte que amplió mis competencias para realizar mi misión profesional en la empresa dirigiendo amplios equipos motivados, orientando a jugadores ávidos de confianza y de éxito en el fútbol? “Los entrenadores podemos cometer dos pecados: hacer caminar a jugadores que vuelan o pretender que vuelen los que sólo pueden caminar”. (Marcelo Bielsa).

6.- ¿Cómo me iba a alejar de su regazo si el fútbol me cautivó, paternalmente, y me alejó del Alzheimer por recordar a la Unión Deportiva Salamanca que me deleitaba con aquellos jugadores, entrañables: Viera y Miguel; Maxi y Eloy; Hernández y Tony; Ares y Raba… “En esta vida lo único que no puedes cambiar es de madre y de equipo”. (Simeone).

7.- ¿Cómo me iba a distanciar de la estimulante compañía del fútbol si lo disfruté de niño, lo jugué de joven, lo entrené de senior, y lo escribí estando de jubileo; que centró mis aficiones y el cumplimiento de mis prioridades? “Entrenar es una historia de amor con un club; tienes que esperar que dure para siempre y aceptar que podría acabarse mañana”. (Wenger).

8.- ¿Cómo podría explicar con convicción que el fútbol también me facilitó plenitud espiritual, incluso en los días de derrota cuando, a pesar de todo, había jugado un buen partido, tanto individual como colectivamente? “Hay quien ríe después de una victoria, para mí no hay tiempo para festejar los éxitos”. (Mourinho).

9.- ¿Cómo es posible que el mundo futbolístico, en general, disfrute tan solo con la victoria y renuncie a deleitarse con un fútbol bueno, bonito, bien jugado, atrevido, estético, fundamentado, sin distinguir que solo el resultado deportivo no basta para sentirse pleno? “La victoria podrá quedar en los libros, pero la forma de conseguirla quedará en la cabeza de la gente”. (Arrigo Sacchi).

10.- ¿Cómo no voy a ser futbolero si el juego, intrínsecamente formativo, me educó para reforzar mis vivencias vitales y, sobre todo, ostentar unos principios éticos siempre asociados a lo mejor del fútbol? “En el fútbol el primero es un Dios y el segundo una mierda”. (Marcelo Lippi).

11.- ¿Cómo un enamorado del juego colectivo y trabajo en equipo iba a renunciar al fútbol, en un deporte de once contra once donde prima la solidaridad, la coordinación, el compañerismo y el espíritu abnegado de todos los futbolistas del equipo? “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. (Di Stéfano).

12.- ¿Cómo no voy a ser un futbolero si el juego me transmitió lealtad inquebrantable, mi comportamiento profesional se entregó a la pureza del juego, también al respeto de las normas y a la aceptación de los árbitros en su difícil misión? “La única forma de ser exitoso es unificando a los jugadores desde el amateurismo. Hay que tratar de encasillarles en el amor a la camiseta desde el goce, no desde la obligación”. (Jorge Sampaoli).

Salamanca, 25. diciembre.2017.


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